viernes, 2 de mayo de 2014

Mayo, exámenes, café y Grey's anatomy

Se va Cristina Yang. Se deshacen las hermanas siniestras. Y aunque yo siempre he sido más Meredith que Cristina, me hace pensar.

Creo que desde hace cinco años solo busco mi "wonderwall". Y por wonderwall me refiero a "anything that makes you happy or brightens your day. From the smallest thing to someone who means a lot to you", que según Noel Gallagher es lo que significa. Yo busco un poco más lo segundo, mi inseparable, esa persona que este siempre y para siempre, que me haga feliz. Que este cuando para lo bueno y lo malo, que duerma conmigo cuando no pueda estar sola, o que simplemente este ahí para decirme "tú puedes".

Y que alguien me diga "tú puedes", en el mundo en el que nos movemos (soy algo así como un proyecto de científica) es difícil. Y hasta ahora, cerca de acabar la carrera, todo lo que oigo es que el futuro está negro. Y entonces me veo más como Cristina, aunque tampoco en el buen sentido. No me veo ganando premios, ni mucho menos. Pero me veo con un trabajo a tiempo completo que me obsesione y no me deje encontrar mi otra mitad, o si la encuentro, me haga perderla.

Y entonces me replanteo toda mi vida. Toda mi carrera. Y para qué, si al final un cáncer o un accidente de coche se nos llevará por delante. O no... existe esa pequeña, diminuta posibilidad, para los pesimistas como yo, de que todo en la vida funcione. Y no os creáis que ser pesimista a tiempo completo es fácil, ni mucho menos. Ser optimista sería mucho más fácil. Pero después de 20 años, sin duda, siendo pesimista acierto más.

Pero Cristina se va para dirigir un hospital e imprimir un corazón, algo así como el sueño de su vida. Y Meredith se queda, con su familia de anuncio y su research con poco futuro, y le hace feliz.

Y esto me hace replantearme que, aunque busque mi mitad, y vaya a seguir buscándola, igual existen más mitades. Igual ya he encontrado a mi hermana siniestra, que aunque no sea mi mitad, ya es motivo suficiente para seguir viviendo.